Como
decía Stephen Jay Gould, a los humanos nos fascina jalonar el
paso del tiempo y especialmente los aniversarios con números
redondos; nos gusta celebrar milenios, centurias, y por qué no,
cuartos de siglo, como es el caso del Centro de Química Aplicada,
CEQUIMAP. Oportunidad para festejar, hacer un balance, y una prospección
de posibilidades.
Nuestra
Facultad se caracteriza por la organización departamental, la
ausencia de cátedras y la unión indisoluble de docencia
e investigación. Los investigadores generan conocimientos estrechamente
relacionados con las asignaturas que dictan, de modo que transfieren
a sus alumnos el realismo que da la praxis.
¿Es
pertinente la existencia de un Centro como el CEQUIMAP, eminentemente
extensionista, en una Facultad dedicada a la ciencia como la nuestra?
Indudablemente sí. No sólo porque la extensión
es una actividad central en el quehacer universitario, sino porque el
Centro no es ya solamente un prestador de servicios sino un laboratorio
eficiente y capacitado para la investigación tecnológica,
aspectos centrales de su plan estratégico.
La
ciencia y la tecnología tienen propósitos diferentes:
la primera busca la verdad; la segunda, procedimientos eficientes para
satisfacer necesidades. Al decir de Mario Bunge, el científico
contrasta teorías, el tecnólogo las utiliza; el científico
busca el conocer por el conocer, el tecnólogo, el conocer para
hacer.
En
un principio fue la Técnica, conjunto de procedimientos cuya
eficiencia mejora empíricamente. El más importante de
la historia, la Agricultura, fue desarrollado en la media luna fértil
del Asia Menor, 9.000 años aC, previo a todo atisbo de desarrollo
científico. Al sumarse el logos surgió la Tecnología,
y ya no fue solamente la búsqueda del procedimiento eficiente,
sino el saber subyacente y predictivo de ese procedimiento, es decir,
la fundamentación científica de esa manera de hacer. Hoy,
las interrelaciones entre ciencia y tecnología son tan estrechas
que es frecuente hablar de Tecnociencia.
El
derrotero técnica, tecnología y tecnociencia, recorrido
por el CEQUIMAP, justifica y afianza su presencia. La prestación
de servicios permitió al Centro, además de su autonomía
económica, lograr un equipamiento adecuado, y mantenerlo. Paralelamente,
su propia experiencia y la interacción con los investigadores
de la Facultad favorecieron la formación de un equipo altamente
capacitado para responder a demandas concretas del medio, desarrollar
nuevas metodologías y últimamente, iniciarse en la investigación
tecnológica en aspectos relacionados con la salud humana, los
recursos renovables, la remediación de la polución ambiental
y energías alternativas. El nivel alcanzado avala su participación
tanto en la docencia de grado, especialmente en Química Industrial
y los Practicanatos Profesionales, como en la de posgrado, en la actualización
profesional y en las especialidades.
El
CEQUIMAP es atípico si se lo compara con el resto de los departamentos:
para autosustentarse económicamente recurre a prácticas
de mercadeo, pero no es una empresa en el sentido convencional. Carece
de fines de lucro, no asume riesgos empresarios, no compite con nuestros
egresados, se nutre del prestigio de la Facultad al que contribuye a
acrecentar.
El
derrumbe de la Economía de especulación que azora al mundo
pone en evidencia la importancia de la economía real y ofrece
una oportunidad a los países de nuestra región, ricos
en recursos naturales, que es necesario saber aprovechar. Nuestros egresados
deberán ser eslabones fundamentales en el desarrollo de nuestra
industria química, biotecnológica, farmacéutica,
de alimentos. Para ello el CEQUIMAP es el centro de prácticas
por excelencia, donde pueden capacitarse en aspectos tan relevantes
como los sistemas internacionales de calidad en requisitos de gestión
y técnicos, procesos de validación de métodos analíticos,
diseño y aplicación de programas de control de calidad
internos y externos, organización de laboratorios e implementación
de técnicas con racionalidad científica.
Finalmente,
vaya nuestro agradecimiento a todos los que desinteresadamente contribuyeron
a lo largo de estos 25 años a que el Centro alcanzara su desarrollo
actual, y a los que mantienen el compromiso de hacerlo crecer para la
Facultad, la Universidad y la sociedad.